Capítulo 34: Aquellos que regresaron después

“¿Esto es La Coruña?” –  preguntaban dos españoles con lágrimas en los ojos nada más pisar el aeropuerto de Alvedro 60 años después de abandonar su país siendo unos niños en un barco rumbo a la Unión Soviética.  Tras el éxodo masivo a España de los años 50, el regreso de los niños a su patria se producía con cuentagotas. Las autoridades rusas, reacias a los retornos a España, examinaban cada caso con lupa intentando que ninguno de ellos sirviese de precedente para otro. Los regresos se alargaron durante años formando así una especie de diáspora individual sin precedentes.

Imposible sería definir las razones que empujaron a varios cientos de adultos en edad madura y completamente integrados en una sociedad a tomar la decisión de abandonar todo por volver a la llamada patria, de volver a lo desconocido. Las últimas víctimas de la Guerra Civil decidieron dejar más de 60 años de vida en Rusia para regresar a la España democrática, dejando tras de sí un país resquebrajado por una “transparencia” ficticia.

La nueva vida de los españoles venidos de la URSS rondaba la miseria. Al llegar a España, el gobierno les concedía 75.000 de las antiguas pesetas y una pensión durante un año y medio de poco más de 45.000 pesetas. Después: nada. Los acuerdos entre España y la URSS para conceder pensiones por los años trabajados en Rusia se quedaron en papel mojado en cuanto la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas dejó de existir. Habría que esperar unos años más para que el acuerdo volviese a formar parte de la agenda de la nueva Rusia post comunista.  Mientras tanto, hombres y mujeres sexagenarios luchaban por sobrevivir en su España natal. La mayoría lo consiguieron gracias a la ayuda de familiares e incluso de voluntarios anónimos, otros tuvieron la suerte de pertenecer a comunidades autónomas más sensibilizadas con el problema de los Niños de la Guerra, como fue el caso de Galicia, que bajo la batuta de Fraga, concedió vivienda social a todos aquellos niños gallegos exiliados durante la Guerra Civil.

“Durante los primero seis meses, el ayuntamiento de Madrid nos ofreció una habitación en una pensión en la calle Fuencarral y nos daban comida en un comedor. Todo el dinero que conseguíamos ahorrar eran para los estudios de nuestro hijo. Su trabajo será nuestra única salvación”. Testimonio de dos niños de la guerra para Interviú (22-02-1993)

Un numeroso grupo de españoles que regresaron de la Unión Soviética se juntaron en la residencia El Retorno ubicada en las afueras de Madrid y financiada en su totalidad por las asociaciones “Gumiel” e “Integración Americana”. Su presidente, Víctor Mirón es quizás una de las personas que más ha luchado por la integración de estos ex niños en la sociedad española. Para conseguir hacer frente a los gastos, el grupo de españoles de El Retorno cultiva sandías y melones y en 1995 publicaron un libro de memorias bajo el nombre: “Nosotros lo hemos vivido: homenaje de los niños de la guerra al pueblo ruso”.

Todos aquellos españoles que regresaron a su patria en edad madura jamás consiguieran dominar el español con el mismo desparpajo con el que hablaban el ruso. Es curioso observar que el idioma que se escucha en los pasillos de El Retorno, sea mayoritariamente el ruso.

La soledad, el eterno sentimiento de sentirse extranjero en su propia tierra, la nostalgia y los recuerdos vuelven una vez más a invadir el corazón de estos viajeros incansables de lo desconocido cuyo objetivo quizás era morir en su patria. Una parte de su corazón siempre se sintió español, pero el resto aprendió a vivir, a sufrir y a amar en ruso. El pedacito de corazón español fue invadiendo de nostalgia al resto hasta conquistarlo del todo y así, llegar al convencimiento de que la única cura posible de la nostalgia es el regreso a la añorada patria.  Imprevisible sería, que el pedacito de corazón español se pasara de bando, e hiciera la misma jugada estando en España: conquistarlo de nostalgia rusa…

 

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3 respuestas a Capítulo 34: Aquellos que regresaron después

  1. Pingback: Como vivir en muchos lugares y seguir siendo feliz « Flyerlpa's Blog

  2. Anna Martinez dijo:

    Querida Elisa, en esta entrada creo que te ha salido un grito de dolor, que hace reflexionar.
    Mi padre, es uno de estos niños retornados 60 años después. El suele decir, que sigue y seguirá siendo siempre “el niño de LA GUERRA”. Ahora con 84 años añora la etapa de su vida en Rusia y sin embargo allí, en Moscú, soñaba en volver a Donostia y tocar su tierra natal.¡Qué curiosa es la vida!
    En el refugio en afueras de Madrid estaban muchos de los amigos de mi padre, la mayoría eran solteros o viud@s y no tenían familia ni en Rusia, ni en España. Pero su deseo era, terminar sus días en España, en su patria. Esté refugio fue y es “la CASA” en España para ellos, los niños de la guerra.
    Pero quería decirte, que además de Galicia, que se portó bien con los refugiados, lo mismo hicieron Gobierno Vasco y Valencia. Les dieron los pisos de protección, en algunos casos con opción de compra y concedieron la pensión, no muy alta, pero lo suficiente.
    Antes de ayer en LA1 hubo un reportaje de “Españoles en el mundo” y salió Moscú, Centro español. Y un hombre decía, que ellos se quedaron en Rusia, porque tienen allí los hijos y los nietos. Separarse de ellos sería otra tragedia. Pero siguen manteniendo su Centro, para recordar su España y contar la historia de su vida. Que cada unos de ellos, la tiene distinta.
    Me hizo tremenda ilusión de verlos, conozco a esta gente, pasaba mucho tiempo en el Centro español.
    Gracias por contar está triste parte de la historia, pero es necesario que la conozcan.
    Un abrazo fuerte.
    Anna
    @glazok.

    • etcach dijo:

      Querida Anna:
      En primer lugar, gracias por leerme. Es un gustazo comprobar que seguís mis post. Mi familia fue de las que regresó 30 años después. Volvieron convencidos no de que era una opción sino de que era la ÚNICA opción. Fueron años duros, aunque yo los viví con la felicidad ignorante de la infancia. Solo ahora entiendo las penalidades que tuvo que pasar mi madre en un país rancio como lo era la España de los 70, dónde una mujer sola con una niña era “rara”, una mujer sola con una niña venida de la URSS era “rara” y además “roja” y una mujer con una niña venida de la URSS con una carrera univeristaria era ya el no va más de los marcianos. Creo que mi familia me ha enseñado mucho. Este blog en un homenaje a gente como tú y como yo que estamos orgullosos de nuestros padres. Un beso enorme y gracias de nuevo.

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