Capítulo 28: Un mar de contradicciones. Un mar de mentiras.

Los preparativos para el regreso no fueron fáciles.  Además de tomar la decisión de abandonar todo aquello que habían conseguido en la URSS, los españoles tenían que hacer frente a todas las trabas que tanto el PCE como el gobierno les ponían.

El regreso estaba supeditado a ciertas normas: el gobierno se comprometía a financiar todos los gastos del viaje de aquellos que volvieran a España para siempre, pero no de aquellos que solo pretendiesen visitar s sus familiares para luego volver a la URSS. Igualmente, se facilitaba el regreso de los  ‘pro-soviéticos’ y se ponía trabas a aquellos que no lo eran. El Partido Comunista Español era reacio a dejar marchar de la URSS a todo aquel que pusiera en entredicho el comunismo y no quería arriesgarse a una propaganda negativa en España. Se creó así una situación paradójica: españoles que se sentían profundamente soviéticos fueron “invitados” a marcharse y otros, que por el contrario, ansiaban abandonarla por sentirse contrarios al régimen, fueron obligados a quedarse (entre ellos,  todos los firmantes de la carta escrita a la ONU en la que se denunciaba la situación de los “Niños Españoles” en la URSS).

Al no existir ningún tipo de relaciones diplomáticas entre el gobierno español y ruso, la Cruz Roja Internacional fue la encargada de organizar la primera repatriación de españoles. En un acuerdo con la Cruz Roja, el gobierno español se comprometía por un lado,  a no tratar a los ex-niños como exiliados políticos ya que no tomaron parte en la Guerra Civil y por otro, a convalidar los estudios realizados en la URSS. Las palabras se las llevaría el viento.

La situación de los Niños Españoles que preparaban su regreso empezó a ser caótica. El gobierno no terminaba de autorizar abiertamente su repatriación y al mismo tiempo exigía que los solicitantes presentaran documentación precisa sobre el peso y naturaleza de sus equipajes.

Mientras tanto en España, el gobierno franquista se colgaba las pertinentes medallas con una propaganda anti-comunista dentro y fuera de sus fronteras: al fin los esfuerzos políticos del franquismo conseguían que los niños presos durante años en la Unión Soviética regresaran a su Patria.

Entre 1956 y 1957 regresaron a España aproximadamente 2.600 españoles. Entre ellos, 1.500 eran “Niños de la Guerra”.

Veinte años atrás, en un país que no era al suyo, les recibieron con pancartas, orquestas y vítores. Ahora, en el puerto sólo les aguardaban algunos familiares que sobrevivieron a la Guerra y los agentes de la policía secreta de Franco ávidos por conocer todos los detalles de su vida en la URSS…

 

Llegada al puerto de Castellón de uno de los grupos de "Niños de la Guerra"

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2 respuestas a Capítulo 28: Un mar de contradicciones. Un mar de mentiras.

  1. Avisnigra67 dijo:

    Gran post nuevamenete, Elisa. Felicidades!

  2. bonhamled dijo:

    INteresante blog. Hay que seguirlo.

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