Capítulo 19: Huidas en baúles

Pedro Cepeda, ‘Perico’, llegó a la URSS cuando tenía 15 años. Era de los mayores, dentro del grupo de niños españoles evacuados a Rusia.  Era malagueño y soñaba con volver a su tierra.

José Antonio Tuñón llegó a la Unión Soviética para realizar un curso de aviación y quedó atrapado en tierra extrañas: primero por la Segunda Guerra Mundial y luego por lo de siempre.

Cansados de las negativas del Partido Comunista Español para su regreso y abrumados por los métodos soviéticos de “persuasión”, decidieron organizar una fuga digna de una novela de ficción.

Todo empezó en un céntrico hotel de Moscú, donde se alojaban dos diplomáticos argentinos, uno de ellos pariente lejano de ‘Perico’. El plan era sencillo: irían escondidos en los baúles de los diplomáticos aprovechando  que los equipajes no eran revisados. Viajarían a Buenos Aires vía Praga y París. Una vez en Argentina, ya se vería.

Hicieron varias pruebas de resistencia: se encerraban en los baúles durante horas para comprobar la cantidad de oxígeno y se sometían a golpes y sacudidas para verificar la resistencia de los equipajes. Para mayor seguridad,  acolcharon los baúles por dentro para amortiguar posibles caídas e hicieron algunas minúsculas incisiones para que entrara algo de oxígeno.

Una gélida noche de enero de 1948 sería el día señalado para la huida. Los dos argentinos llegaron al aeropuerto de Moscú cargados con dos gigantescos baúles. El baúl dónde iba ‘Perico’ pesaba demasiado y las autoridades aeroportuarias exigieron a su dueño pagar las correspondientes tasas por sobrepeso. El diplomático no llevaba dinero suficiente y tuvo que posponer el viaje y regresar al hotel con su enorme baúl. El otro diplomático pasó sin problema el control de maletas y el baúl fue cargado en un avión Douglas GBF con la mala suerte de que lo pusieron boca abajo. En cuanto el avión despegó, José Antonio Tuñón empezó a marearse. Eso, unido a las bajas temperaturas de la bodega, hizo que su instinto de supervivencia le obligara a pedir auxilio. El avión aterrizó en Ucrania y los militares detuvieron a Tuñón, que llevaba consigo el pasaporte de su amigo (para evitar traiciones de última hora). ‘Perico’ fue detenido en Moscú pocas horas después.

Ambos fueron arrestados por espionaje y condenados a 25 años de trabajos forzosos en Siberia. Un castigo ejemplar para futuros “traidores”…

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3 respuestas a Capítulo 19: Huidas en baúles

  1. Elena dijo:

    La libertad de cualquier persona para vivir dónde le plazca en este planeta debería ser un derecho incuestionable… Increible la historia, Elisa

  2. Ana Cepeda dijo:

    Bueno, lo encontré. Sí, esto es en resumidas cuentas lo que pasó, pero está muy muy resumido. Espero que breve lo pueda completar cuando se escriban todos los detalles en el libro de la vida de mi padre.

    Un abrazo!

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