Capítulo 14 – La curiosa historia de las Repúblicas Alemanas del Volga

Aproximadamente 300 niños fueron trasladados a la provincia (óblast) de Saratov, al borde del Volga, concretamente a una pueblo llamado Basel que pertenecía a las Repúblicas Alemanas del Volga.

La historia de estas Republicas se remonta al siglo XVIII cuando varios miles de alemanes llegaron a esta parte de Rusia desde la Selva Negra invitados por su paisana Catalina II para ocupar unas “tierras de nadie” de la estepa. La zarina invitaba a su compatriotas a colonizar las tierras sobre las que tenía soberanía a través de edictos, y les prometía una serie de condiciones y privilegios que facilitarían el movimiento migratorio: mantendrían una práctica libre de la religión, estarían exentos del servicio militar, usarían libremente su idioma natal, convendrían ellos mismos a la organización de la escolarización y sus colonias tendrían estatutos propios. Las condiciones eran tentadoras: se les ofrecía continuar siendo étnica y jurídicamente alemanes en tierras regaladas. A la llamada de Catalina, acudieron cientos de personas que con tesón y trabajo, convirtieron el árido y desalmado paisaje de la estepa rusa en un oasis.

Su  afán  por conservar la identidad alemana hizo que se mantuviesen unidos y no se desplegaran por el resto de los territorios Soviéticos.  Vivían separados de Rusia por el Volga, de Asia por la estepa y de la realidad por su intencionado aislamiento. Fueron construyendo pueblos y ciudades que ellos llamaban colonias bautizándolas con nombres tan poco soviéticos como: Schaffhausen, Bettinger, Zurich o Unterwalden…A mediados del siglo XX la población de las Repúblicas Alemanas del Volga ascendía a 30.000 personas.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial convirtió a este pacífico pueblo en enemigo potencial de la Unión Soviética. Se les acusó de colaboracionismo con las tropas de Hitler e incluso se llegó a rumorear que el contraespionaje soviético les había tendido una trampa enviando a sus agentes disfrazados de espías hitlerianos y acusando a la población de haber cobijado al enemigo. La deportación de esta gente a campos de concentración de Siberia fue masiva. Tuvieron que marcharse con lo puesto, dejando tras ellos todo aquello que habían levantado con tanto esfuerzo. Los pueblos quedaron vacíos, los campos abandonados y las calles desiertas.

Este paisaje desolador fue el que se encontraron los niños al llegar: campos de cultivo con cosechas por recoger, hogares vacíos con las chimeneas aún encendidas y las mesas puestas a la espera de que sus habitantes volviesen. Eso no pasaría nunca…

 

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5 respuestas a Capítulo 14 – La curiosa historia de las Repúblicas Alemanas del Volga

  1. Pingback: Un apunte. « corazondividido

  2. solojose dijo:

    Me ha gustado mucho esta pequeña-gran lección de tu historia.

  3. ytamarindo dijo:

    Impactante, Elisa. Gracias por enseñarnos tanto… y tan bien.

    Desolador, tristísimo…muy muy duro…inimaginable…espero ávidamente tu capítulo 17.

    Lo bordas

  4. pandugar dijo:

    Muy buen Blog…Me gustan sus entradas.La Historia explicada con mucho interés y su punto de emoción.

  5. Trinidad Perez dijo:

    este capítulo es la vida de mi hermano Martín Perez, el igualito me la contaba, gracias ñpor todo esto

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